¿Qué fue de tu vida Gastón Cellerino?

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La estampa del goleador, ahora en España en el Gran Peña, de la Tercera División.

Disputó 35 partidos y marcó 22 goles con la rojinegra, dejando una huella inmortal.

POR HÉCTOR ORELLANA ABACA

TALCA. Hay amores que no necesitan durar toda una vida para volverse eternos. Basta una temporada, un puñado de tardes gloriosas y un goleador que entienda el idioma de la pasión.
En 2008, Rangers de Talca encontró en Gastón Cellerino mucho más que un delantero: encontró un cómplice de sus sueños, un jugador capaz de transformar la ansiedad en grito, el silencio en esperanza y cada centro al área en una promesa de gol.
Su llegada a Talca, fue el inicio de un romance que encendió al Estadio Fiscal y volvió a ilusionar a una ciudad entera. Cellerino jugaba como sentía: con fuerza, con hambre, con el corazón por delante. Los números aún estremecen -16 goles en 18 partidos, máximo artillero de la fase regular-, pero lo que realmente quedó grabado fue la emoción. Cada gol suyo se celebraba como un acto de fe, como si Talca volviera a creer que todo era posible.
Era potencia y carácter, pero también intuición y frialdad. Un delantero temido por los defensores, esperado por la hinchada y amado por una camiseta que parecía hecha a su medida. Y entonces llegó ese instante eterno, el 27 de julio de 2008, frente a Palestino: una chilena perfecta, suspendida en el aire del Fiscal, que no solo terminó en la red, sino también en la historia del fútbol chileno. Un gol que se sigue contando como una leyenda, de esas que se transmiten de generación en generación.
Cellerino disputó 35 partidos y marcó 22 goles con la rojinegra, dejando una huella inmortal en Rangers. Hoy el goleador sigue más vigente que nunca y desde España, respondió a Diario La Prensa, para hablar de la pasión común que es el fútbol.

¿Qué recuerdos vienen a su mente cuando piensa en su paso por Rangers?
“Se me vienen a la cabeza muchísimos recuerdos hermosos, momentos que quedaron grabados para siempre. Pienso en los festejos con la hinchada, en esa conexión tan especial que se generó. Uno de los recuerdos más fuertes es el día que hice el segundo gol contra Colo Colo en Santiago, cuando me subí a la reja a festejar con Enzo Gutiérrez. Fue una locura, una descarga de emoción increíble. Pero también recuerdo mucho la convivencia diaria, los momentos compartidos con el plantel, las risas, las charlas, el compañerismo. Rangers fue mucho más que fútbol para mí”.

Fue goleador y muy querido por la hinchada, ¿qué tuvo Rangers que le permitió rendir a tan alto nivel?
“Tuve la suerte de poder marcar goles, pero no fue un camino fácil. El primer semestre, si no me equivoco, solo hice seis goles y pasé por un momento complicado, con muchas críticas. Lo sufrí bastante, porque uno siente la presión y el peso de las expectativas. Pero cuando entendí que debía enfocarme en hacer mi trabajo de la mejor manera, disfrutar dentro de la cancha y soltarme, todo empezó a fluir. Me liberé, empecé a divertirme jugando y los goles comenzaron a llegar casi todos los partidos. Rangers me dio ese espacio para crecer, equivocarme y volver más fuerte”.

¿Hay algún gol o partido con la camiseta rojinegra que recuerde con especial cariño?
“Hay varios, pero el gol de chilena a Palestino es muy especial. No solo por lo bonito del gol, sino por la imagen del árbitro aplaudiendo, algo que fue único e inolvidable. También recuerdo con mucho cariño los dos goles a José María Buljubasich contra Universidad Católica, cuando me puse la máscara de Spiderman. Y hay un partido que siempre me gusta volver a ver cuándo puedo: el día que ganamos 2-3 a Colo Colo en Santiago. Hice dos goles. Fue una tarde perfecta”.

¿Sentía una responsabilidad especial al ser el referente ofensivo del equipo?
“Sí, sobre todo en el segundo semestre, cuando empezamos a pelear arriba. Ahí se sentía mucho más el cariño de la gente que nos acompañaba en todos lados. Sentíamos, como grupo, que teníamos que dejarlo todo en la cancha y volver a casa con una alegría para la hinchada. Esa responsabilidad no pesaba, al contrario, te empujaba a dar un poco más”.

Una de las tantas celebraciones en Rangers, junto a Enzo Gutiérrez y Andrés Oroz.

¿Cuál fue su trayectoria en el fútbol chileno y qué lugar ocupa Rangers en ese recorrido?
“Tuve la suerte de jugar en Rangers, Unión La Calera, Santiago Wanderers y Deportes Temuco. Pero sin dudas, Rangers es mi club favorito y el club del cual soy hincha. Es un lugar que ocupa un espacio muy especial en mi corazón”.

¿Cuándo sintió que estaba viviendo el mejor momento de su carrera?
“Creo que tuve varios momentos altos en mi carrera, pero es verdad que en Rangers, especialmente en el segundo semestre, fue cuando más feliz me sentí. No solo por lo futbolístico, sino por cómo me sentía como persona, acompañado y valorado”.

¿Qué diferencias notó entre el fútbol chileno y el de otros países donde ha jugado?
“Cada país tiene su forma de competir, influida por el momento del año y por su cultura futbolística. El fútbol va cambiando constantemente. A mí siempre me gustó competir en Chile; es un fútbol intenso, apasionado, que se vive mucho. Disfruté mucho jugar allá”.

Mirando hacia atrás, ¿hay alguna decisión futbolística que cambiaría?
“Sí, sin dudas cambiaría no haber reaccionado mal en el episodio con Mauricio Viana el arquero de Wanderers. No supe controlarme en ese momento y fue un error. No soy una persona violenta ni alguien que anda por la vida a los golpes, y la imagen que quedó no fue buena. También fue muy duro lo que viví después, por la detención tras la pelea”.

¿Cómo manejaba la presión cuando los goles no llegaban?
“Es complicado, porque se critica mucho sin saber todo el trabajo que hay detrás. Uno se esfuerza, entrena, se cuida, pero cuando el gol no llega, la presión aparece igual. Con el tiempo aprendes que es parte del fútbol y que hay que acostumbrarse y seguir adelante”.

¿Sigue ligado al fútbol actualmente?
“Sí, sigo jugando en la tercera división de España en el Gran Peña y, además, trabajo como entrenador de fútbol base en el Rápido de Bouzas, donde juega mi hijo, o sea soy su entrenador. El fútbol sigue siendo parte central de mi vida”.

¿Le gustaría volver a Rangers en otra función, como técnico o formador?
“Me hubiera gustado muchísimo volver como jugador y cumplir el sueño de retirarme con la camiseta de Rangers. Lamentablemente, la directiva que lleva varios años en el club nunca me lo permitió. Es una espina que queda”.

¿Cómo le gustaría que el hincha de Rangers lo recuerde?
“Creo que el hincha de Rangers ya me recuerda por mis goles y por algunas anécdotas de cuando era joven (risas). Eso me llena de orgullo”.

Si tuviera a la hinchada de Rangers frente a usted, ¿qué les diría hoy?
“Les diría que les tengo un cariño enorme. Me encantaría algún día volver, aunque sea para meterme en la tribuna, alentar al rojinegro junto a mis hijos y enseñarles el amor tan especial que se siente por este club”.

¿Qué mensaje le daría al club en su presente y futuro?
“Al club siempre le deseo lo mejor. Ojalá este año se nos dé, de una vez por todas, la posibilidad de subir a Primera División, que es donde Rangers merece estar”.

¿Qué significa el fútbol en su vida?
“El fútbol lo es todo. Me dio la oportunidad de conocer mucha gente, de viajar por el mundo y, sobre todo, de ser deportista. Me formó como persona”.

EN EL CORAZÓN
Gastón Cellerino se quedó en el corazón del hincha, para muchos como uno de los mejores extranjeros del siglo XXI, como el goleador que devolvió la ilusión y enseñó que el amor por estos colores puede ser intenso, breve y eterno al mismo tiempo.
Hoy, Talca lo recuerda con nostalgia y orgullo. Porque mientras haya memoria, mientras alguien vuelva a ver esa chilena o cierre los ojos al recordar un gol suyo, Gastón Cellerino, el centrodelantero argentino, seguirá viviendo en el alma rojinegra, ahí donde habitan los amores que nunca se olvidan.