
Con solo 13 años, la adolescente deportista ya suma títulos nacionales en ruta y pista.
Viene de una familia de ciclistas y hoy enfrenta una nueva etapa en la categoría juvenil con grandes desafíos para 2026.
Por Emilia Oróstica Vargas
Fotos Ricardo Weber Fuentes
CURICÓ. A los 13 años, Amy Cabrera ya se ha consolidado como una de las grandes promesas del ciclismo nacional. Campeona nacional en ruta y pista, la joven deportista curicana tuvo un 2025 marcado por medallas, nuevos desafíos y el apoyo incondicional de su familia.
Su historia con la bicicleta comenzó a muy temprana edad. Tenía apenas cuatro años cuando su padre la inscribió en una carrera infantil realizada en la Alameda de Curicó. En esa competencia obtuvo el segundo lugar, resultado que marcaría el inicio de una trayectoria ascendente. Hoy integra la Scuola Bici Mahuida, donde entrena y desarrolla su disciplina deportiva.
Amy proviene de una familia ligada al ciclismo por parte paterna, mientras que fue su madre quien la impulsó a ingresar formalmente a una escuela deportiva. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante. En la categoría infantil se coronó campeona nacional, y recientemente, tras cumplir 13 años, dio el salto a la categoría juvenil.
Uno de los sucesos más importantes de su carrera se registró en el Nacional de Ruta 2024, donde obtuvo por primera vez el título de campeona nacional en la localidad de Casablanca. Durante 2025, en tanto, tuvo una temporada destacada, con múltiples medallas de primer, segundo y tercer lugar. En una de las competencias clasificatorias para regiones, Amy incluso compitió en categoría juvenil frente a rivales mayores, logrando quedarse con el primer lugar.
A esto se suma su consagración como campeona nacional en las pruebas de scratch y en ciclismo de pista, confirmando su alto nivel competitivo.
“El ciclismo es parte de mi vida y es algo que me gusta hacer porque me gusta representar a mi familia”, expresó la deportista.
De cara al nuevo año, Amy ya proyecta sus metas para 2026. “Quiero ganar el campeonato nacional de ruta y también, si puedo, ganar más medallas. Además, quiero ganar este año el campeonato de pista, aunque falte mucho”, señaló entre risas al diario.
Su desafío más próximo será en febrero, cuando competirá en Puerto Montt. En una temporada que contempla entre 10 y 15 carreras anuales, siempre acompañada por el respaldo de sus padres y abuelos.
El apoyo familiar es clave en su desarrollo. “Cuando Amy compite, no puedo estar tranquila. Me emociono y me pongo a llorar”, confesó su madre, Jazmín Correa, quien también reconoció su preocupación por los accidentes, especialmente en el Velódromo de Curicó, debido a su estructura.
Con talento, disciplina y una madurez deportiva poco común para su edad, Amy Cabrera continúa pedaleando firme hacia nuevos logros, posicionándose como una figura emergente del ciclismo chileno.



