Está ubicado en la localidad de Vilches, comuna de San Clemente, a tan solo 40 minutos de Talca.
TEXTO Y FOTOS HÉCTOR ORELLANA ABACA
SAN CLEMENTE. El primer día del año amaneció envuelto en el canto de las aves, el murmullo constante del agua y la fresca brisa cordillerana en Camping Los Pinos, un entorno natural privilegiado que, con el paso de los años, se ha transformado en un verdadero ritual de encuentro familiar para recibir el 1 de enero en armonía con la naturaleza.
Ubicado en la localidad de Vilches, comuna de San Clemente, a tan solo 40 minutos de Talca, este camping se emplaza en un paisaje donde el verde de los árboles nativos, el aire puro y las aguas cristalinas se combinan para ofrecer un espacio ideal de descanso, recreación y conexión. Las altas temperaturas propias del verano hacen que muchas familias busquen sombra, frescura y tranquilidad, y Los Pinos aparece como una alternativa perfecta para escapar del calor urbano y comenzar el año con renovadas energías.
Desde muy temprano, alrededor de las 7:00 de la mañana, las primeras familias comenzaron a llegar. Con termos en mano, mesas plegables y mucha alegría, se fueron instalando con calma, eligiendo cuidadosamente sus lugares preferidos, saludándose entre conocidos y dando la bienvenida al nuevo año entre abrazos, risas y buenos deseos.
Soledad García, visitante habitual del recinto, destacó la comodidad y el entorno del lugar.
“Todos los 1 de enero venimos a Camping Los Pinos. Nos gusta llegar temprano para elegir mejor ubicación. Los pozones son maravillosos para los niños, el entorno es muy seguro y, además, acá hay de todo. No es necesario traer tantas cosas porque el kiosco está bien surtido y siempre hay buena disposición”, indicó.
El ambiente familiar se mezclaba con el sonido del agua y el corretear de los niños, quienes disfrutaban de los pozones naturales mientras los adultos compartían mates, conversaciones y recuerdos. Para muchos, esta visita no es solo un paseo, sino una tradición cargada de historia y afecto.
Así lo expresó Juan Carlos Benavides, quien ha visitado el camping desde su infancia.
“Venir a Los Pinos es parte de nuestra vida. Mis padres me traían cuando era niño y ahora yo vengo con mis hijos y mi esposa. Es emocionante volver año tras año y ver cómo el lugar se mantiene, cómo nos reciben con cariño. La atención es excelente y los precios siguen siendo accesibles, algo que se agradece mucho”, dijo.
EL CAMPING
Camping Los Pinos cuenta con cabañas amplias y equipadas para grupos de cuatro a diez personas, además de zonas de picnic, áreas para acampar, mesones de madera, parrillas listas para compartir un asado, duchas con agua caliente y baños limpios, pensados para brindar comodidad sin perder el espíritu natural del lugar. Todo está diseñado para que las familias puedan disfrutar con tranquilidad y seguridad, creando recuerdos que perduran en el tiempo.
Gaspar Domínguez, integrante del equipo del camping, explicó el trabajo que hay detrás de cada temporada. “Nos preparamos con mucho cariño para recibir a quienes nos visitan. Este es un espacio familiar y natural, por eso pedimos a todos que nos ayuden a cuidarlo. Mantenemos nuestros precios: 4 mil pesos por día, 6 mil pesos por acampar durante 24 horas desde las 19:00, y las cabañas van desde los 40 mil hasta los 100 mil pesos, según la cantidad de personas. Solo deben traer sus sábanas”, dijo.
Domínguez agregó que el recinto cuenta con sala de juegos, buena iluminación y todos los servicios necesarios para una estadía cómoda, con horario de ingreso desde las 09:00 de la mañana y permanencia hasta las 20:00 horas, permitiendo disfrutar plenamente de la jornada.
Así, entre chapuzones refrescantes, juegos bajo los árboles, conversaciones que se alargan y atardeceres que pintan el cielo de tonos cálidos, Camping Los Pinos volvió a consolidarse como el escenario ideal para comenzar el año, un lugar donde la naturaleza abraza, las familias se reencuentran y el tiempo parece detenerse, dejando huellas imborrables en la memoria de quienes lo visitan.



