“Es mérito por trabajar en silencio y nunca esperar nada”

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“Nunca en mi vida he tenido tanto WhatsApp como ahora que se me comunicó que sería Hijo Ilustre, creo que me hace sentir muy bien, muy halagado que mi nombre haya repercutido”, dijo Raúl Narváez.

El empresario, deportista y filántropo conversó a fondo con Diario La Prensa y reconoce que “Curicó es mi casa, y hay que cuidar la casa” y señala además que su foco es “dejar una huella para las nuevas generaciones”. “Siempre hay alguien que necesita nuestra ayuda”, agregó.

POR RODRIGO ORELLANA SALAZAR

CURICÓ. “Hay que quitarle tiempo al tiempo para entrenar”, reconoce a nuestra llegada y se sienta en una sala de reuniones de su empresa Frunar donde atiende a Diario La Prensa para conversar sobre su elección como Hijo Ilustre de Curicó. “Nunca me he levantado a las 7 u 8 para entrenar, lo hago a las 5 o 6 de la mañana y si tengo cosas que hacer y tiene que ser a las 4, a las 4 de la mañana me levanto a entrenar’, reconoce un metódico Raúl Narváez que siembra palabras de orgullo y amor eterno por su querido Curicó.

¿A quién le dedica este reconocimiento?

“Yo creo que a mi tierra de Aguas Negras que me ha dejado aportar un granito de arena y a todos los habitantes de Curicó, principalmente a la gente que me ha dejado ayudar, porque no siempre te dejan ayudar, es difícil querer ayudar cuando te dicen no y darle gracias a Dios porque me ha dado salud para poder sacar muchas iniciativas adelante en Curicó y agradecer a las personas que me nombraron, no sé si seré justo merecedor, pero si es así, lo acepto y me siento muy contento y creo que hay que seguir trabajando en silencio”.

¿Qué significa para usted Curicó?

“Cuando tomaba un avión en Santiago y tenía que estar volando 14, 15 horas y llegaba a otro país, a otra ciudad del mundo, me sentía como raro, pero cuando venía de regreso (a Dios gracias siempre vine con el corazón más engrandecido porque podía cumplir mi logro de terminar la carrera) y sentía el chirrido de la rueda en el aeropuerto de Pudahuel en Santiago, como que te vuelve el calorcito de tu país, pero cuando ya estaba en Curicó, me sentía en casa y daba gracias a Dios por darme esa oportunidad, porque la vida son oportunidades de poder hacer grandes cosas. Curicó es mi casa y hay que cuidar la casa”. 

¿Por qué ayuda a la comunidad?

“Yo creo porque manejo unos fondos, manejo cosas materiales que siempre he creído que son prestadas. Si tengo para comprarme zapatillas y tener el sustento para mi familia y pagar mis cuentas, lo que me queda, en lo posible trato de compartirlo, porque se vive más tranquilo y no nos vamos a llevar nada al morir. Qué más lindo poder ayudar cuando de repente miro mi teléfono y tengo un WhatsApp, ‘oiga, don Raúl, ¿sabe qué? Voy a ir para allá, voy a ir para acá, tengo que competir’. Yo les puedo ayudar con esto y muchas veces importa poco la cantidad, sino que importa la voluntad y el deseo con la que tú entregas esa ayuda. Yo creo que hoy día me he sentido plenamente, mi día ha sido muy diferente, porque yo creo que nunca en mi vida he tenido tanto WhatsApp como ahora que se me comunicó que sería Hijo Ilustre, creo que me hace sentir muy bien, muy halagado que mi nombre haya repercutido, yo creo que es un mérito de poder trabajar en silencio y nunca esperar nada”.

¿Le satisface hacer toda ayuda de manera silenciosa?

“Antes de esta entrevista, yo te decía Rodrigo, que encuentro que la vida de repente es media rara, por eso cuando nos suceden cosas que no van como nosotros quisiéramos, tenemos que tener la capacidad para decir ‘no es mi día, mañana será diferente’. El domingo tuve una mala experiencia, pero agradezco haber tenido la capacidad de resolver bien y haber volteado y seguido mi camino con nuevos proyectos, enfocándome en otras cosas y hoy me encuentro con algo totalmente diferente, donde tengo cientos de WhatsApp positivos, de gente sintiéndose contenta por mí y felices por un nombramiento, porque este es un nombramiento, pero hay que seguir trabajando por la ciudad y por la gente hasta que tengamos el último aliento de la vida, hay que pensar en nuestra ciudad, que te cobija, que te ayuda, hay que dejar una huella. Yo creo que yo persigo en el fondo de todo, dejar una huella para las nuevas generaciones, una huella positiva donde salvemos a la mitad, porque nunca se van a salvar todos y nunca todos van a ser buenas personas. Aquí en Curicó hay gente que tiene muchos recursos, tiene muchos fondos, a mí muchas veces me han cerrado la puerta en las narices por pedir más ayuda de la que yo puedo dar y también comprendo y entiendo esa negativa de no querer ayudar porque son cosas personales de cada ser humano”.

Como referente a nivel empresarial, social, deportivo, ahora como próximo Hijo Ilustre, ¿Qué le dice a la ciudad, qué mensaje le entrega a los curicanos de hoy y de mañana?

“Que se levanten mañana y piensen diferente. Que los niños y jóvenes que se van a levantar mañana, sepan que todo ese camino es para ellos. Toda la ciudad que viene en el futuro es para los niños y los jóvenes. Y para los adultos de Curicó, gente que ya es mayor, que mañana se levante y que sea diferente, que abra el corazón y esté dispuesta a ayudar al que más necesita, porque siempre hay alguien que necesita de nuestra ayuda. Yo creo que no podemos hacernos los sordos de no querer ayudar, porque Dios nos premia con cosas materiales, pero de repente perdemos la salud y eso es lo más importante. Yo creo que Dios te premia con salud y si tienes cosas materiales, compártelas, yo creo que es lo más bonito, ese es mi mensaje para los curicanos”.

EN SILENCIO

Finaliza la charla con un Raúl Narváez que ayuda a deportistas, Bomberos, escuelas, juntas de vecinos, comedores populares, acaba de aportar con obras en el Cementerio de Curicó, levantó y cedió terrenos a Curicó Unido, impulsa eventos deportivos, ha realizado premiaciones para los que nunca son premiados, apoya proyectos educativos, trabaja en concretar un museo deportivo para la ciudad, entre muchas otras iniciativas, desarrolladas en la mayoría de los casos en silencio, y lo seguirá haciendo, pues su amor por Curicó y su gente lo permite, como buen amante de esta tierra, filántropo y exitoso ser humano, donde compartir experiencia, enseñanza y un mensaje positivo, lo tiene alzado hoy como el próximo nuevo Hijo Ilustre de la comuna para sentarse cómodamente y con méritos de sobra, al lado de Manuel Massa, Benito Rebolledo, “Pancho” Saavedra, René León, Oscar Ramírez, el padre Teodoro Van Grieken, Juanita Cervera, Adrián “Chirigua” González, Enrique Bravo y otros más enamorados y contribuyentes al crecimiento de esta Tierra de Agua Negra.