Son personas que provenían, principalmente, de sectores rurales y que fueron acogidas para forjan sus destinos.
CURICÓ. La Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) realizó su reunión anual con las estudiantes que fueron residentes del “Hogar Femenino Esperanza de Curicó”, instancia que reunió a destacadas exalumnas que finalizaron con éxito su etapa formativa mientras participaron del programa de hogares estudiantiles.
Una de ellas es Sandra Díaz, quien se desempeña como diseñadora gráfica en nuestro Diario La Prensa. “Llegué a este hogar en el ‘90, siendo muy pollita, huasa, con los zapatos embarrados —literalmente— desde el sector rural de Rauco, un lugar al que a veces había recorrido dos o tres veces en el día. Recuerdo perfectamente que la primera vez que postulé no quedé, y me puse a llorar. Pero la segunda vez me aceptaron. Así es que llegué a esta casa donde conocí y formé, hasta el día de hoy, una linda familia que me acompaña… mis hermanas del hogar”, resaltó.
También está Marcia Godoy, otrora alumna y una de las organizadoras del encuentro, quien se mostró muy emocionada. “Pasamos a ser hermanas, dirigidas por tres inspectoras–madres que en ese tiempo nos iban corrigiendo. De esas 70 amistades, cada año se iban sumando más, desde primero a cuarto medio, y así generamos lazos que hasta la actualidad seguimos afiatando. Aún nos seguimos juntando”, indicó.
ERA UNA NECESIDAD
Por último, está Soledad Orellana, exdirectora del hogar de Curicó por más de tres décadas, quien recordó que ese recinto se creó porque había mucha demanda de alumnas que venían del sector rural y no tenían locomoción, debido a las grandes distancias.
“En muchos sectores pasaban solo dos buses al día, uno a las 7 de la mañana y otro a las 4 de la tarde. En esos años, la mayoría de las estudiantes aquí eran del Liceo Fernando Lazcano. Empezamos con 70 alumnas y con lo básico; no teníamos nada de lo que hay ahora. Con suerte contábamos con dos estufas. Había muchas necesidades y era fundamental darles oportunidades a las jóvenes para que estudiaran. Yo me ponía en su lugar: venían a estudiar sin su mamá, así que asumí el rol de acogerlas como una madre. Biológicamente no tuve hijos, pero todas estas estudiantes para mí son mis hijas”, puntualizó.




