La periodista, que salió electa con la quinta más alta votación: 38.009 sufragios, dice que “nunca tuve esa certeza de que yo iba a ganar, solamente el día de la elección, iba a tenerel resultado final”.
POR JUAN IGNACIO ORTIZ REYES
FOTOS RICARDO WEBER FUENTES
CURICÓ. Beatriz Sánchez Muñoz reconoce que llegó a la Región del Maule solo tres meses antes de las elecciones parlamentarias y que era un desafío difícil. Que le podían sacar en cara el no ser maulina, y lo hicieron, pero su larga trayectoria como periodista -especialmente en radio- y su experiencia política en la última década, que la llevaron a ser candidata presidencial en 2017 -obteniendo más del 20% de los votos en la primera vuelta- le servirían para enfrentar una dura lucha electoral, de la que salió triunfadora.
La “Bea”, como le dicen cariñosamente, salió electa senadora. Fue la quinta más votada con 38.009 sufragios (5,41%) que la instalan como la primera parlamentaria del Frente Amplio que llega a la Cámara Alta representando a la Región del Maule.
Su votación y llegada a la zona del corazón agrícola del país -donde el conglomerado que lideraba el Presidente Gabriel Boric no había obtenido buenos resultados, la sitúan incluso como una líder.
Pero no la tendrá fácil y lo sabe, porque deberá representar a una región en la que hoy la mayoría de las autoridades son derecha y una de las que, en primera vuelta presidencial, el candidato José Antonio Kast obtuvo una de sus más altas votaciones.
Siempre sonriente y saludando a quien se le cruza por el camino, con la misma amabilidad que trataba a sus auditores cuando trabajaba en radio, llega Beatriz Sánchez muy puntual a la entrevista:
Beatriz, obtuvo 38.009 votos en el Maule y ese resultado la ubica como la quinta mayor votación. ¿Cómo logra resultar electa? ¿Qué mensaje le transmitió a sus electores?
“La votación refleja una conexión emocional y con una campaña breve pero cercana. La gente valoró una campaña amable, la relación de trabajo social y la idea de una presencia de largo plazo en el Maule. También influyó mi trayectoria pública y el reconocimiento de mi nombre. No era un rostro totalmente desconocido, lo cual facilitó el primer contacto emocional”.
¿Pero tenía mucha incertidumbre?
“Mira, yo hice una campaña para ganar, obviamente, pero creo que tenía harta incertidumbre sobre los resultados por una razón bien sencilla. Teníamos voto obligatorio por primera vez, después de 20 años con voto voluntario, entonces era muy difícil hacer una proyección o tener más o menos una certeza de los resultados. Entonces vimos muchos estudios, proyecciones, encuestas no había, pero había proyecciones que salieron en los medios, en las redes, que iban a salir estos, que iban a salir los otros. Yo habitualmente salía nombrada, me preguntaron mucho los medios respecto de eso, y yo siempre decía, mira, yo me quedo en un estado zen, porque yo sé que es muy difícil hacer una proyección, sobre todo en una región como el Maule, porque tiene una proporción de población rural a la que es difícil acceder”.
¿Cómo influyó el voto obligatorio y la ausencia de proyecciones claras sobre sus estrategias de campaña?
“El voto obligatorio hizo que la gente se involucrara más, pero también introdujo incertidumbre sobre el comportamiento electoral. Por eso enfatizamos una campaña concentrada en comunicar valores y propuestas, y apostamos por la cercanía territorial -hablar cara a cara, escuchar necesidades en cada comuna- para compensar la falta de proyecciones”.
Y ¿usted siempre creyó que con tres meses le alcanzaba?
“Traté de hacer la mejor campaña posible en un tiempo muy acotado, que, para mí, esa era mi gran duda. Yo llegué a hacer una campaña de tres meses en una región que es gigante, y esa era mi gran duda, si iba a alcanzar a poder desplegar la campaña que yo quería. A la luz de los hechos, alcancé, y estoy muy contenta, pero nunca tuve esa certeza de que yo iba a ganar, solamente el día de la elección iba a tener el resultado final”.
Usted sabe que el Maule es una región de acogida y una región migrante. ¿Quizás por eso nunca le reprocharon el no ser maulina?
“Creo que el Maule es una región de acogida, y ¿sabes cómo me di cuenta? O sea, de hecho, es una región netamente de migrantes, y que hoy día se ve incrementado también por la migración, por la actividad agrícola. Bueno, a propósito de eso, y me di cuenta por algo muy sencillo, la gente nunca me recriminó en la calle, en la relación diaria, de que yo no fuera nacida y criada en el Maule, digamos, sino que me di cuenta en las comunidades, que la mitad de la gente con la que yo conversaba habitualmente, todos me decían, no, yo no soy de acá, yo llegué hace 10, hace 15, hace cinco, hace dos años. Muchos de Santiago, algunos del sur, principalmente gente del norte, y habían llegado por distintas razones, por trabajo, por tranquilidad, por acercarse más a sus raíces, porque sus padres eran de acá, en fin, o porque tenían alguna relación sentimental, y finalmente se instalaron acá. Entonces yo me di cuenta, en este trayecto de hacer campaña, que esta es una región de acogida. Yo lo sentí mucho, además, porque fue una campaña amable. Y yo lo quiero destacar, esta es una región amable”.
¿Qué significa para usted esa diversidad y qué oportunidades ve para políticas públicas que responden a esa realidad?
“Significa que hay una mezcla de identidades y necesidades, lo que exige políticas inclusivas y descentralizadas. Las migraciones traen diversidad laboral y cultural, pero también requieren servicios públicos eficientes (salud, educación, conectividad). Las oportunidades están en gestionar mejor la conectividad digital y terrestre, promover el trabajo local y garantizar acceso a servicios de calidad sin depender exclusivamente de Santiago”.
Habló del centralismo de Santiago y de la desigualdad territorial. ¿Qué medidas crees que son prioritarias para equilibrar esa brecha en el Maule?
“Priorizaría inversiones en salud regional con acceso a especialistas, mejorar la conectividad, por ejemplo: carreteras, transporte público interurbano, conectividad digital, y fortalecer instituciones regionales con autonomía para tomar decisiones sobre presupuestos y proyectos. También es clave desarrollar clústeres económicos y educativos que reduzcan la dependencia de la capital”.
En los próximos años, el Maule podría beneficiarse de un “ecosistema hospitalario” con hospitales de primera categoría. Pero no tenemos especialistas y seguimos dependiendo de Santiago o de ir a Rancagua. ¿Qué obstáculos ve para atraer especialistas a la región y cómo se podrían superar?
“El obstáculo principal es la concentración de médicos y especialistas en Santiago. Para superarlo, se necesitan incentivos laborales y salariales competitivos, desarrollo de carreras sanitarias con rutas de especialización regional, residencias y convenios académicos con universidades regionales, y programas de retención que ofrezcan seguridad laboral, vivienda y calidad de vida”.
En su análisis menciona que su campaña fue “amable” y que la gente la recibió con apertura incluso cuando no todos compartían su visión. ¿Qué elementos de esa amabilidad fueron decisivos para construir confianza?
“Escuchar más que hablar, respetar el ritmo de cada comunidad, y adaptar mensajes a realidades locales. Repartir volantes y conversar en ferias permitidas que la gente sintiera que su voz importaba. La perenne serenidad ante la incertidumbre también proyectó confianza junto con la experiencia previa”.
Sobre la estrategia de su lista parlamentaria, donde compartía con Paulina Vodanovic, senadora en ejercicio, y con Alexis Sepúlveda, diputado en ejercicio. Si bien se sumaba como lista, también se competía internamente. ¿Cuál fue la lección más importante para usted como candidata del Frente Amplio?
“La lección es que ganar una región requiere entender su singularidad: su ruralidad, su economía, su cultura y su gente. No basta con una marca nacional; hay que construir alianzas locales, respetar diferencias dentro de la coalición y trabajar con líderes regionales para generar impacto concreto”.
El Maule tiene una baja remuneración y altos niveles de desempleo en ciertos sectores. ¿Qué políticas específicas propondría para abordar estos desafíos en el corto y mediano plazo?
“En el corto plazo, ampliar la inversión en infraestructura para activar empleo -obras públicas, mantenimiento de redes, proyectos de vivienda- y mejorar servicios de salud y educación para atraer y retener talento. En el mediano plazo, impulsar programas de capacitación técnica alineados con las necesidades regionales -agro+industria, energía renovable, turismo sostenible- y fortalecer redes de emprendimiento local con acceso a financiamiento y asesoría”.
¿Qué papel juega la memoria política y el recuerdo de apoyos anteriores en la relación con el electorado que ya confiaron en su liderazgo?
“Es crucial porque genera una base de legitimidad. Recordar apoyos pasados ayuda a mostrar consistencia y compromiso con las promesas iniciales”.
¿Cree que el ser un rostro conocido en la política y el haber sido candidata presidencial le ayudó a ser electa en la Región del Maule?
“Sin duda y se agradece mucho, sin embargo, hay que traducir esa memoria en acciones tangibles, demostrar resultados y adaptar las propuestas a las condiciones actuales del Maule”.
¿Cómo ve el equilibrio entre intentar consolidar una identidad regional fuerte y evitar el aislacionismo frente a un sistema político nacional centralizado?
“El objetivo es fortalecimiento regional sin aislamiento. Se deben construir coaliciones y alianzas que promuevan soberanía regional en cooperación con el conjunto del país. Reformas institucionales que faciliten la autogestión regional en áreas estratégicas -salud, educación, economía-, manteniendo un marco nacional que asegure derechos y equidad para todas las regiones”.
¿Qué aspectos le parecen particularmente relevantes para entender su visión de política de largo plazo en el Maule?
“La insistencia en la conexión emocional y la cercanía con la gente, la valoración de la diversidad migrante como fortaleza, la necesidad de infraestructura y personal en salud, y la idea de una estrategia deliberada ya ocho años para alterar dinámicas de centralidad. También la atención a la desigualdad y la provisión de servicios públicos de calidad como base de desarrollo sostenible”.
Si tuviera que sintetizar en una frase la lección principal de su experiencia en la Región del Maule, ¿cuál sería?
“La cercanía y la memoria de la gente, combinadas con una visión estratégica de largo plazo y una apuesta por una salud y una conectividad dignas para la región, son las claves para construir un desarrollo justo y sostenible”.
¿Usted se compromete los próximos años a ser una representante del Maule más que del Frente Amplio en el Congreso?
“Yo me comprometo con la gente del Maule cien por ciento. De hecho, te cuento que el día lunes, el día después de la elección, yo llamé a todos los senadores electos del Maule, a todos, de todos los colores políticos, bueno primero para felicitarlos, para que quedáramos en contacto, para que tuvieran mi número, para que nos quedáramos con los números, y para que contaran conmigo, y toda súper buena recepción, y me dijeron lo mismo que les dije yo. Aquí está mi número, quedemos en contacto, en cualquier momento me pones un WhatsApp, me llaman por teléfono y yo voy a estar súper disponible, porque yo no tengo ninguna duda que de cualquier político, color político que sean, los otros parlamentarios que salieron electos, todos vamos a querer trabajar para que al Maule le vaya mejor. Yo no tengo duda de eso, así que conversamos con todos, y lo otro que a mí me parece bien interesante del Maule, que en esta composición de elección, en la izquierda, y yo milito ahí, porque creo que efectivamente, lo que buscamos es que a toda la gente le vaya mejor, las dos electas seamos dos mujeres”.
¿Los próximos 15 días vamos a ver a Beatriz Sánchez en el Maule, trabajando como una parlamentaria electa, o trabajando para Jeannette Jara?
“Mira, lo que voy a hacer, estoy en la segunda vuelta muy comprometida con nuestra candidata Jeannette Jara, pero mi forma de comprometerme es, conversando con los medios de comunicación del Maule, pero también estoy retomando todo el contacto con todas las personas con las cuales conversé, a las cuales visité, con las que me reuní en la campaña, para mostrarles desde un principio que vuelvo a las comunidades, que mi idea es trabajar con ellas, que cuando me dijeron ojalá vuelvas, que era lo que me decían siempre, que no sea solamente para buscar el voto, sino que vuelvas, estoy volviendo a todas las comunidades para mostrar que era en serio, que iba a volver y que la idea es empezar a planificar desde ya el trabajo para lo que viene”.



